JESÚS ES DIOS TODOPODEROSO
JESÚS ES DIOS TODOPODEROSO
Para responder de manera contundente a la idea de que Jesús es un “dios inferior” o solo “poderoso pero no todopoderoso”, el argumento más sólido es demostrar que la Biblia atribuye a Jesús títulos y atributos que son exclusivos del único Dios Verdadero (Yahvé/Jehová).
Aquí tienes tres puntos clave para desmantelar esa distinción:
1. El argumento del “Alfa y la Omega”
En el libro de Apocalipsis, Dios Padre se identifica como el Alfa y la Omega, el Todopoderoso. Sin embargo, Jesús se atribuye esos mismos títulos absolutos:
Apocalipsis 1:8: El Señor Dios dice: “Yo soy el Alfa y la Omega… el Todopoderoso”.
Apocalipsis 22:12-13: Jesús dice: “He aquí yo vengo pronto… Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último”.
Conclusión: No puede haber dos “primeros y últimos”. Si Jesús es el Alfa y la Omega, posee la misma esencia y eternidad que el Padre.
2. Isaías 9:6 y la identidad de “Dios Poderoso”
Los Testigos de Jehová suelen usar Isaías 9:6 para decir que Jesús es solo “Dios Poderoso” (El Guibbor). Sin embargo, el mismo título se usa para Jehová apenas un capítulo después:
Isaías 10:21: “El remanente volverá… al Dios fuerte (El Guibbor)”.
Si Jehová es llamado “Dios Fuerte/Poderoso”, entonces ser “Dios Poderoso” no significa ser un dios de segunda clase, sino poseer la misma naturaleza divina. En la Biblia, no existe una categoría intermedia entre “criatura” y “Creador”.
3. La trampa del politeísmo (El dilema ontológico)
Si afirman que Jesús es “un dios” (como traducen erróneamente en Juan 1:1) pero no es el Dios Todopoderoso, caen en una contradicción bíblica insuperable:
Isaías 43:10: Dios dice: “Antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí”.
Juan 17:3: Jesús llama al Padre “el único Dios verdadero”.
Si Jesús fuera un “dios inferior”, sería un “dios falso” o un “segundo dios”, lo cual viola el monoteísmo estricto de la Biblia. La única solución coherente es que Jesús es el único Dios Verdadero manifestado en carne, compartiendo la misma sustancia (ousia) con el Padre.
4. La plenitud de la Deidad
Colosenses 2:9 cierra el debate: “Porque en él [Cristo] habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. No dice que habita “una parte” o una “versión inferior”, sino la plenitud (pleroma). Si tiene toda la plenitud, por definición es Todopoderoso.
Para demostrar que el Nuevo Testamento identifica a Jesús directamente como YHWH (Jehová), no hace falta buscar la palabra exacta en griego, sino observar cómo los autores inspirados tomaron pasajes que en el Antiguo Testamento se refieren exclusivamente a Jehová y los aplicaron directamente a Jesús.
Aquí tienes los argumentos más contundentes:
1. El uso de Isaías 45:23 en Filipenses 2:10-11
En el Antiguo Testamento, Jehová jura por sí mismo: “Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua” (Isaías 45:23). Este es un reclamo de adoración exclusiva para el único Dios.
La aplicación: El apóstol Pablo toma exactamente esas palabras y dice que Dios exaltó a Jesús para que “en el nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor” (Filipenses 2:10-11).
Conclusión: Si Pablo fuera un monoteísta estricto (que lo era), aplicar un texto de adoración exclusiva de YHWH a Jesús es la declaración más fuerte de que Jesús es YHWH.
2. “Todo el que invoque el nombre de YHWH”
El profeta Joel 2:32 dice: “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo”.
La aplicación: Tanto Pedro (Hechos 2:21) como Pablo (Romanos 10:13) citan este versículo para decir que la salvación viene al invocar a Jesús.
Para un judío, “invocar el nombre del Señor” era un acto de adoración reservado solo para Dios. Al identificar a Jesús como el “Señor” (Kyrios) de Joel, lo están llamando Jehová.
3. Jesús como el Creador de Hebreos 1
En el Salmo 102:25-27, el salmista le habla a Jehová diciendo: “Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra…”.
La aplicación: El autor de Hebreos cita este Salmo y dice que esas palabras fueron dichas al Hijo (Hebreos 1:10-12).
Si Jesús fuera un “dios inferior” o una creación, no podría ser el Creador de los cielos y la tierra que “permanece el mismo” eternamente como Jehová.
4. La gloria que Isaías vio
En Isaías 6:1-3, el profeta tiene una visión de Jehová sentado en su trono, y los ángeles claman: “¡Santo, santo, santo es Jehová de los ejércitos!”.
La aplicación: El Evangelio de Juan, al referirse a este momento, dice: “Isaías dijo esto cuando vio su gloria [la de Jesús] y habló de él” (Juan 12:41).
Juan afirma sin rodeos que el Dios Todopoderoso que Isaías vio en el templo era, en realidad, Jesucristo en su gloria preencarnada.
5. El nombre “YO SOY”
Cuando Jesús dice en Juan 8:58: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”, no solo está diciendo que existía antes, sino que está usando el nombre sagrado revelado a Moisés en Éxodo 3:14. Los judíos entendieron perfectamente que se estaba haciendo igual a Dios y por eso intentaron apedrearlo por blasfemia.
