Exhortación a los estudiantes de teología
Exhortación a los estudiantes de teologÃa
de William Ames
Daniel R. Hyde
Traductor: Juan Flavio de Sousa
Revisión: ValentÃn Alpuche
William Ames (1576-1633), el teólogo puritano inglés exiliado en los PaÃses Bajos, pronunció una Exhortación a los estudiantes de teologÃa en la Universidad de Franeker el 22 de agosto de 1623. Convencido de que la teologÃa es «la doctrina o enseñanza de cómo vivir para Dios», instó a los futuros pastores a conocer el verdadero fin de la teologÃa, la elevada vocación del ministerio y las habilidades prácticas que este ministerio requiere. Concluyó recomendando cinco ejercicios: la disputa teológica, el ensayo del sermón, la oración, la meditación y la exhortación mutua.
«Palabra fiel: Si alguno anhela á¼Ï€Î¹ÏƒÎºÎ¿Ï€Î® (obispado), buena obra desea» (1 Ti. 3:1). Mi exhortación a los estudiantes de teologÃa es que graben este pasaje en su mente y en su corazón.
Sin embargo, la aspiración no equivale a la ordenación, ya que para entrar en el ministerio del Evangelio requiere algo más. La aspiración piadosa debe traducirse en el cultivo del aprendizaje y la santificación. Por eso Juan Calvino preguntó: «¿Qué son las escuelas de teologÃa sino viveros de pastores?»
Como profesores ocasionales en seminarios teológicos y pastores de estos estudiantes, ¿cómo debemos cultivar esta aspiración de entrar en el ministerio? ¿Qué debemos hacer para criar a estos jovencitos para que maduren en conocimiento y piedad?
Creo que siempre es útil retroceder primero en el tiempo. Después, podemos avanzar. La sabidurÃa de los antepasados católicos reformados, como William Ames, resulta instructiva hoy en dÃa.
¿Quién fue William Ames?
«El erudito doctor» William Ames fue un inglés exiliado en los PaÃses Bajos. Posteriormente, pasó allà las últimas décadas de su vida y su ministerio (1610-1633) debido a las sensibilidades puritanas en materia de liturgia.
Debido a la estrecha relación entre Inglaterra y los PaÃses Bajos a finales del siglo XVI y principios del XVII, tuvo algunas dificultades para acceder a su vocación de enseñar en la Universidad de Franeker. Si conoces bien a los habitantes de la provincia de Frisia, sabrás apreciar su independencia (o quizá su terquedad). Los frisios instalaron a su candidato a pesar de las objeciones inglesas el 23 de mayo de 1622, en la pequeña, pero «elegante academia de Frisia».
El 22 de agosto de 1623, impartió una conferencia titulada Paraenesis ad studiosos theologiae, «Una exhortación a los estudiantes de teologÃa».
La naturaleza de la teologÃa: vivir para Dios
Ames comenzó con una definición de la naturaleza de la teologÃa. Asà es como también comenzó su obra de 1623 Medulla Theologiae (La Médula de la TeologÃa). En su Medulla, Ames comenzó con la famosa frase: Theologia est doctrina Deo vivendi («La teologÃa es la doctrina o enseñanza de vivir para Dios»). Según Ames, la teologÃa estaba Ãntimamente ligada a la piedad. La verdad siempre estaba en consonancia con la piedad (Tito 1:1).
En su Exhortación, Ames instó a la Universidad a «alejar la teologÃa de las cuestiones y controversias oscuras, confusas y poco esenciales». Por el contrario, los profesores debÃan «introducirla en la vida y la práctica, de modo que los estudiantes comenzaran a reflexionar seriamente sobre la conciencia y sus inquietudes».
La teologÃa debe conducir a la piedad
¿Qué querÃa decir con esto? Se trataba de una advertencia contra el estudio de la teologÃa por la teologÃa misma. Sin duda, tal convicción reflejaba su relación con su colega de Franeker, Johannes Maccovius (1588-1644). Ames consideraba que la precisión teológica de Maccovius carecÃa de conexión con la piedad. Ames llegó incluso a firmar una petición contra Maccovius el 22 de junio de 1626: «En resumen, toda su vida no es más que una continua impiedad». La lista de impiedades incluÃa la embriaguez con sus estudiantes, las peleas y la calumnia. La exhortación de Ames a los estudiantes de teologÃa era la siguiente: la naturaleza de la teologÃa conduce a la piedad.
Casi tres siglos más tarde, B. B. Warfield insistió en el mismo punto ante los alumnos del Seminario Teológico de Princeton: «¿Por qué deberÃan alejarse de Dios cuando se dedican a sus libros, o sentir que deben alejarse de sus libros para volverse hacia Dios?»
Conozcan el fin de la teologÃa
Su Exhortación continuó con una lista de tres preocupaciones fundamentales.
En primer lugar, los estudiantes de teologÃa carecÃan de una comprensión adecuada del «fin propio de la teologÃa». Ames recurrió a la exhortación de Pablo a que Timoteo prestara atención a su enseñanza. ¿Por qué? El «fin» o propósito de la doctrina era la salvación: «te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren» (1 Ti. 4:16). Para Ames, esto significaba que los estudiantes debÃan dedicarse a la gloria de Dios y a la edificación de la Iglesia. La teologÃa tiene resultados prácticos. Esto es cierto no solo para el teólogo, sino también para la Iglesia. Hoy en dÃa necesitamos recuperar esto.
Ames explicó ideas contrarias sobre el fin propio de la teologÃa. Consideró necesario dirigir esta exhortación a los estudiantes de teologÃa porque algunos querÃan ingresar por motivos equivocados. Por ejemplo, por ganancia económica o como si se tratara de cualquier otra profesión empresarial. Que Dios nos ayude a los que ya somos ministros a no tener esta actitud en nosotros mismos. Algunos de nosotros tenemos el privilegio de participar en la formación para el ministerio. Debemos eliminar constantemente esta actitud de aquellos a quienes pastoreamos mientras están en el seminario. Ames explicó que esos ministros y pastores codiciosos eran «cargas inútiles para la Iglesia». No obstante, «la mayor maravilla es la gracia y la providencia de Dios, por las que ha sucedido que, hasta ahora, la Iglesia ha sobrevivido, aunque agobiada en un grado lamentable por hombres de esta clase de mercenarios».
Cultiven una conciencia piadosa
La preocupación de Ames por el fin adecuado de la teologÃa llevó al cultivo de una conciencia cristiana:
El espejo en el que se refleja la imagen de la verdad eterna debe ser puro y limpio. En la medida de lo posible, no debe haber manchas de vicio ni defectos de egoÃsmo en aquel corazón en el que ha de morar la sabidurÃa divina.
Es vital que quienes se preparan para el ministerio cultiven una conciencia piadosa. Ames comparó la conciencia con un espejo en el que Dios reflejaba su verdad. Al igual que un espejo manchado, la conciencia que está impura no reflejará con tanta claridad la verdad de la Palabra de Dios. Esta es mi exhortación para ustedes, estudiantes de teologÃa. Preocúpense por purificar sus mentes tanto como por llenarlas de la verdad. Ambas cosas van de la mano. Eliminen de su conciencia la codicia y la envidia, la arrogancia y el orgullo, la ira y la belicosidad. Hablo como antiguo estudiante de seminario. Recuerdo bien aquellos dÃas.
Conozcan la elevada vocación del ministerio
La segunda preocupación de Ames era infundir en sus alumnos la necesidad de conocer la elevada vocación del ministerio sagrado. «¿Qué puede considerarse más importante o útil que la profesión del ministerio?». ¿Por qué el ministerio era una vocación tan elevada en comparación con otras vocaciones y oficios?
Aquà no se tratan tierras, propiedades ni asuntos terrenales similares, como en el derecho civil, sino del bien supremo y de las cosas celestiales más sublimes; no de la salud corporal temporal, como en la medicina, sino de la salvación y la vida eterna. AquÃ, a diferencia de otros ámbitos, no se indagan los sentimientos, las órdenes, las decisiones y los dictámenes de los hombres, sino la sabidurÃa eterna de Dios y su voluntad perfecta.
El ministerio es una buena obra
El ministerio es καλὸν á¼”Ïγον, una «buena obra» (1 Ti. 3:1). Es «buena» porque se ocupa del bien supremo y de las cosas celestiales más sublimes. El ministerio se ocupa de la vida eterna, no de la terrenal. El ministerio pastoral se ocupa de la sabidurÃa de Dios, no de la sabidurÃa de los hombres. Por lo tanto, no hay vocación más grande ni más elevada. ¿Sabes esto, estudiante de seminario?
Conozcan las habilidades necesarias para el ministerio
La tercera preocupación de Ames fue una exhortación a los estudiantes de teologÃa para que comprendieran que el ministerio no solo se refiere a la doctrina, sino también a la práctica. Los estudiantes de teologÃa deben conocer todas las habilidades necesarias para el ministerio. Por ejemplo, Ames puso como ejemplo a los médicos de la Antigüedad. Estos dividÃan su disciplina en tres áreas: doctrina (dogma), método (methodon) y práctica (empeiria). El ministerio es un oficio y es necesario comprender ciertas habilidades para ejercerlo.
¿Por qué era esto importante para Ames? Incluso «nuestros ministros» necesitaban una comprensión correcta del ministerio. Por ejemplo, algunos «piensan que están bastante preparados para todas las facetas de su oficio si solo conocen las doctrinas». Esta preocupación sigue presente hoy en dÃa. Los ministros deben estudiar las Escrituras para conocer las doctrinas que de ellas se derivan. Al mismo tiempo, debemos mostrar cómo estas conducen a la práctica de la piedad. Por ejemplo, imagina a un joven de tu congregación al que le gusta leer las «Instituciones» de Calvino. Quizá ese fueras tú. Supongamos que este joven asiste con entusiasmo a conferencias teológicas. Quizá sea capaz de citar textualmente la Confesión de Westminster o el Catecismo de Heidelberg ante un público. ¿Qué significa esto? Que no está necesariamente llamado al ministerio sagrado.
La piedad antes que el don
Como pastores de jóvenes, debemos tomarnos esto muy en serio porque sabemos que vivimos en una época de ignorancia doctrinal. Por eso es necesario fundar más iglesias que realmente enseñen la Palabra. La tentación es aferrarse a cualquiera que, en apariencia, parezca diferente al resto de la gente. Sin embargo, la lista de cualidades que el apóstol establece para el cargo de ministro (obispo/supervisor) solamente incluye una cualidad doctrinal: «apto para enseñar» (1 Ti. 3:2). ¿Te has dado cuenta de que el resto de la lista es de carácter moral? Debe conocer la Palabra. Sin embargo, Pablo se centra en la piedad del propio aspirante. Su atención se centra en su piedad en relación con su familia. A Pablo le preocupa cómo se relaciona con sus hermanos y hermanas espirituales y con el mundo (1 Ti. 3:1–7).
Los cinco ejercicios teológicos de Ames
Ames concluyó su Exhortación a los estudiantes de teologÃa instándoles a que ejercitaran sus dones. DebÃan hacerlo mediante «ejercicios teológicos». Ames estructuró la Exhortación de dos maneras. En la introducción y en sus tres puntos de interés, explicó las doctrinas que los estudiantes debÃan conocer. Ahora, en su conclusión, mostraba cómo se aplicaban dichas doctrinas. Esta era una forma clásica puritana de hacer teologÃa, combinando doctrina y aplicación.
¿Qué son los «ejercicios teológicos»? Se trataba de que los estudiantes pusieran en práctica lo que habÃan aprendido. Ames exhortó a sus alumnos a realizar cinco ejercicios:
1. Disputas o debates teológicos formales. Este antiguo método pedagógico garantizaba que el estudiante comprendiera todos los aspectos de un argumento. Esto daba lugar a una articulación clara del significado de las Escrituras.
2. Ensayo de sermones. Ames afirmaba que esto garantizarÃa que los oyentes se beneficiaran de la predicación.
3. Oración. Para un puritano como Ames, las oraciones no debÃan «basarse en formas infantiles, sino en la percepción más Ãntima del corazón».
4. Meditación sagrada. Esto significaba dedicar tiempo a reflexionar, meditar y guardar en el corazón lo aprendido.
5. Exhortar, amonestar y consolar a sus compañeros de estudios como hermanos. Al hacerlo, ponÃan en práctica lo que algún dÃa predicarÃan.
En resumen, aspirar a entrar en el santo ministerio de Jesucristo es una obra buena, noble y bendita. Por eso, antepasados como William Ames se dirigÃan a los estudiantes de teologÃa con gran pasión y exhortación. Debemos hacer nuestras la pasión y las preocupaciones de su Exhortación. Los estudiantes de teologÃa, sus profesores y quienes ejercen el ministerio pastoral necesitan a William Ames.
Publicado originalmente en «Meet the Puritans», en junio de 2016; revisado en 2026.
